viernes, 6 de junio de 2008

LA POBREZA EXISTE Y ES PARTE DE NUESTRA CRUDA REALIDAD

La pobreza existe y siempre ha sido parte de nuestra cruda realidad, en la que muchas personas se ven obligadas a lidiar y a enfrentar, pero la diferencia es que no todos pasamos por las mismas circunstancias ni tenemos las mismas necesidades.
A menudo, nos levantamos pensando lo bien que nos fue ayer, en los planes de hoy o a donde iré por tanto trabajo o estudio, pero no a todos les pasa lo mismo.Algunos, como personas de un pueblo joven en Cañete, se levantan y ven si tienen los 5 o 6 soles que en promedio gastan para el desayuno, almuerzo y la cena – si alcanza- de toda su familia. De lo contrario, como sucede 1 o 2 veces por semana, se verán obligados a ayunar.
“En todo este año casi no hemos comido pollo, porque esta muy caro, a igual que otros alimentos y productos. Con los pocos soles que tengo, solo me alcanza para hacer una sopita o un plato de arroz con huevo, mi menú del día.”, relató Victoria Lidia Ramírez, abuela que vive en un Pueblo Joven de Cañete.
Los días de estas personas comienzan siempre a las 6 de la mañana, allí, donde la madera, las esteras, los plásticos y los cartones toman forma de viviendas e invaden un cerro que muchos prefieren ignorar.
A sus 86 años, Victoria Lidia Ramírez encara a diario la pobreza y la gran preocupación, de alimentar a su menor nieto de 7 años, con el cual a diario vende choclos para poder llevarse un pan a la boca.Pese a su precaria situación, hasta ahora no recibe alimentos que con bombos y paltillos reparte el programa nacional de apoyo Alimentario (Pronaa) en las zonas de extrema pobreza.“Salvo el vaso de leche, que en realidad es un vaso de agua con muy poca leche, en realidad la ayuda del gobierno no nos llega. Yo solo tengo un nieto y sufro mucho mi situación y la de todos que vivimos acá es muy penosa. Además tengo ya 8 años, desde que llegué con mi nieto a ocupar un pedacito de arenal con unas cuantas esteras y unos cuantos pertenecientes. Para mí la situación no ha cambiado, seguimos en las mismas, viviendo en miseria”.
Así mismo, no cuentan con los servicios de mantenimiento básicos, como lo son la luz y el agua. Viven a oscuras, su día terminan aproximadamente a las 5pm cuando no existe la sombra y cuando lo único que alumbra es la luna. Para ellos estos servicios son inaccesibles porque no tienen para pagar por ellos.
“Acá, las cisternas vienen interdiario. Cada vez que llegan, gasto hasta 6.50 soles en agua que no nos alcanza para cocinar, lavarnos, y lavar nuestra ropa y platos. Si sacas tu cuenta, pago casi 100 soles al mes, ¡una barbaridad!”, relata Rosa Rull, una madre de 50 años que-como ella mismo dice- sobrevive en el pueblo Joven de Cañete.
Esta difícil realidad se repite a diario en cada una de las familias de extrema pobreza, y lo más triste es que nadie se preocupa por las necesidades existenciales que éstas tienen, lo único que demuestran es indiferencia por los peruanos menos afortunados.Es que a millones de peruanos los TLC, los programas sociales, etc. significan muy poco mientras no tengan agua, luz, vivan entre paredes de esteras, plásticos y cartones, mientras destinen 5 soles a sus menús, porque no tienen mas.

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